una idea sencilla

por Alberto Jaura

las condiciones del mutualismo

Creo que parte del atractivo del mutualismo (para mí al menos) es la belleza de su descripción de un mercado libre radical. Si no hubiera barreras de entrada legales, muchas empresas entrarían a competir al mercado. Sin el monopolio de las patentes y el copyright, las grandes empresas farmacéuticas, de software o de entretenimiento se verían expuestos a cientos de nuevos competidores que les forzarían a bajar los precios y mejorar los salarios. Los bancos, desprotegidos de la competencia, serían invadidos por nuevos banqueros que les harían la competencia, por lo que los intereses bajarían, facilitando la creación de nuevas empresas. Con muchas empresas ofreciendo trabajo, los trabajadores estarían en una buena situación para negociar.

En fin, en este escenario todos estos procesos paralelamente harán del capital abundante, y del trabajo escaso en comparación. Por ello, los precios se aproximarían al coste, y los trabajadores tendrían muchas facilidades para negociar mejores condiciones laborales, para emprender y convertirse en su propio jefe, o para juntarse y montar una cooperativa. Los resultados del mercado libre radical son compatibles con los fines clásicos del socialismo.

El argumento mutualista es que, puesto que los mercados libres tienen esta tendencia, los mercados que no funcionen así son sospechosos de estar intervenidos por fuerzas externas, típicamente el estado. Éste suele inclinar la balanza a favor de ciertas empresas con conexiones políticas. Pero esta narrativa es plausible sólo en los mercados que cumplen las siguientes condiciones:

  • La oferta es elástica. La oferta de tierra, por ejemplo, no es elástica, porque no se puede producir más de la que ya hay. Los recursos naturales en general son de oferta inelástica.

Hay algunas propuestas interesantes para contrarrestar los efectos indeseables de esta inelasticidad, por ejemplo, la propiedad usufructuaria de la tierra y el impuesto georgista sobre la tierra.

  • Se comercia con bienes reproducibles. Los bienes imposibles de reproducir, como una guitarra firmada por Elvis, se rigen por reglas distintas.
  • Se comercia con bienes privados, es decir, con bienes excluibles y rivales.

Esto quiere decir que se excluyen lo que los economistas llaman bienes públicos, como la defensa militar, la seguridad, la legislación penal, las leyes de propiedad sobre el suelo, la regulación de la contaminación, etc. Estos bienes tienen que proporcionase simultáneamente a todos los habitantes de un territorio dado, es imposible discriminar. Esta clase de bienes, a menudo, es preferible que se gestionen a nivel municipal, a través de un sistema de democracia tan directa como sea posible.

Esto, por cierto, también excluye a las ideas, que no son rivales y sólo en parte excluibles. La propiedad intelectual no tiene cabida en un mercado verdaderamente libre.

  • No existen externalidades postivas ni negativas.

Esto se relaciona directamente con el punto anterior, ya que una externalidad es precisamente un bien (o un mal) público. Las externalidades negativas pueden penalizarse con impuestos específicos (los llamados impuestos pigouvianos), por ejemplo, con un impuesto sobre la contaminación.

  • Las economías de escala son pequeñas. Es decir, las plantas de producción grandes no tienen mucha ventaja sobre las pequeñas, y el tamaño óptimo de las empresas se alcanza a una escala no muy grande.

Esta condición creo que no es indispensable, pero sí muy conveniente. Si por las economías de escala las empresas tienden a ser muy grandes, hay menos empresas ofreciendo empleo, y en comparación, muchos trabajadores, por lo que la capacidad de negociar de los trabajadores se resiente. No es sorprendente que el mutualismo haya medrado sobre todo en contextos en los que las empresas no solían ser muy grandes: Francia y España del tercio central del siglo XIX, Estados Unidos a finales del XIX y principios del XX. En el caso de Francia, entre profesionales de la manufactura, que trabajaban en pequeños talleres aún no muy industrializados.

Tampoco sorprende que vuelvan a tener relevancia las ideas mutualistas en el contexto de internet y del software libre: con un equipo relativamente pequeño de trabajadores cualificados es posible gestionar una web o desarrollar un software exitosamente.

sobre (Unidos) Podemos

El 15M no necesita un partido, porque semajante partido sería de izquierdas, más de izquierdas que el PSOE, y en la práctica tendría el mismo programa que IU. Si IU no puede ganar elecciones, tampoco podría ese hipotético partido, por el simple hecho de que la mayoría de la población española no es (tan) de izquierdas.

Así pensaba yo más o menos, antes de 2014. Después vino PODEMOS, así que me equivoqué, y es interesante examinar ahora por qué: la mayoría no vota leyendo el programa, sino que tienen más peso otros determinantes, como la estética, la identidad y la expectativa de quien va a ganar.

Un partido de izquierdas con imagen de izquierdas, como IU, no puede ganar, porque sus símbolos ya no movilizan a la gente. La mayoría no está muy ideologizada, y es justificadamente suspicaz con el comunismo. Sin embargo, mucha gente puede estar dispuesta a apoyar a un partido de izquierdas si supera esos símbolos y construye una identidad en la que sí se sientan cómodos.

Pablo Iglesias sabe esto muy bien, [1] y ha logrado llevar adelante a PODEMOS con esta estrategia, con la que ha conseguido movilizar a mucha más gente que IU en décadas, entre ellos a unos cuantos ex-votantes del PP. [2]

Sin embargo, la alianza entre IU y PODEMOS bajo el nombre de Unidos Podemos parece una excepción en esta estrategia, y en la campaña se han vuelto a reivindicar las identidades de la izquierda. Esta alianza sumará los votos de ambos, pero también restará unos cuantos. De IU, los más ortodoxos que no quieran saber nada de PODEMOS (los seguidores de, por ejemplo, Gaspar Llamazares). Y de PODEMOS, aquellos que no se identifican como de izquierdas y que votarían a PODEMOS, pero no a los comunistas.

Las encuestas no parecen indicar eso, quizá porque los dos bordes por los que se producirá la pérdida de votos serán muy minoritarios. Quizá, nuevamente, me equivoque.

NOTA: Este texto lo estaba escribiendo antes de las elecciones. Odio tener razón.

[1] Para un resumen muy breve (5 minutos y pico) de las ideas estratégicas de Pablo Iglesias, ver este vídeo. Para una exposición mucho más extensa y detallada (casi dos horas), ver este otro vídeo.

[2] En esta entrevista con Jordi Évole, después del minuto 6, Pablo Iglesias cita una estadística que dice que el 17% de los votantes potenciales de PODEMOS habían votado antes al Partido Popular. Pero dudo de que a día de hoy haya mucha transferencia de votos entre estos dos partidos.

tribu morada, tribu naranja

PODEMOS

En las elecciones al parlamento europeo de mayo de 2014, PODEMOS entró con fuerza en el panorama político español. Rápidamente ciertos sectores se echaron encima del partido, que todavía no había dado ningún ejemplo de gestión. Se decía que sus medidas económicas traerían miseria, y se trataba de ligarlos políticamente al chavismo o a ETA, mientras escalaba en las encuestas hasta el primer puesto en intención de voto, a principios de 2015.

Que la cabeza visible de PODEMOS, Pablo Iglesias, es un comunista no es ningún secreto, [1] y también lo son sus colaboradores cercanos. Sin embargo su primer programa no era comunista, como mucho se trataba de una socialdemocracia consistente, y más profunda que por ejemplo la del PSOE. Desde entonces han matizado algunas propuestas, con la intención de ampliar su base electoral, y su programa para las elecciones generales es más moderado aún.

La comunista cúpula de PODEMOS está proponiendo menos de lo que le gustaría hacer, y si estuvieran en el gobierno, les dejarán hacer menos que eso, sea por limitaciones jurídicas, por obligaciones impuestas desde la Unión Europea, o por la presión de los demás grupos parlamentarios. [2]

En el mejor de los casos para ellos, lograrán aumentar la protección de las leyes laborales a los niveles anteriores a la reforma del 2011, una reforma fiscal más progresiva, protección de los servicios públicos y quizá alguna nacionalización. Unas medidas que pueden ser criticadas, pero que distan mucho de ser un descenso espiral hacia la república bananera abertzale de Cubazuela del Norte (o lo que sea que ocupe ahora la  imaginación de la caverna mediática).

 

Ciudadanos

Mientras tanto, un pequeño partido de ámbito catalán iba adquiriendo notoriedad por tratarse del único representante coherente del nacionalismo español en Cataluña. A lo largo de 2014 el partido Ciudadanos (C’s) se extendió por todo el territorio nacional, para poder presentarse a las diversas elecciones de 2015.

Mientras estuvo en a Cataluña, su programa se limitó casi exclusivamente a una defensa nacionalista de la unidad de España, frente al nacionalismo catalán. Cuando saltó al ámbito nacional, empezó (afortunadamente) a posicionarse en otras cuestiones. Siempre mantuvo una ambigüedad entre la izquierda y la derecha, y a veces se les sitúa en el centro.

En cuestiones sociales, su programa es progresista (legalización del cannabis, regulación de la maternidad subrogada…), y en cuestiones económicas, propone medidas que, sin reducir la intervención del estado en la economía, sí que introducen mecanismos de mercado. Por tanto, en conjunto, creo que se trata de un partido liberal mainstream, como el FDP de Alemania. [3]

A principios de 2015 C’s empezó a escalar espectacularmente en las encuestas de intención de voto. De nuevo, como ocurrió con PODEMOS, un montón de medios y de personas (más bien afines a PODEMOS) se les echaron encima, con todo tipo de exabruptos y exageraciones. Se les comparó con el fascismo, con el neoliberalismo, se dijo que eran lo mismo que el PP, y se dejaron caer muchísimos ad hominem.

 

Ambos

Las dos formaciones han utilizado una estrategia parecida, una especie de populismo que se mueve en una cierta ambigüedad ideológica e identitaria. El caso es que hay una buena cantidad de propuestas que son comunes, la mayoría porque han sido copiadas por C’s de PODEMOS: [4]

  • Renta garantizada: la propuso PODEMOS como una alternativa a la renta básica, que se incluyó en su primer programa. Posteriormente C’s incluyó una medida parecida en su programa.
  • Medidas contra el fraude fiscal.
  • Dación en pago y mecanismos de reestructuración de la deuda hipotecaria: una reclamación de buena parte de la sociedad desde que empezaron los desahucios.
  • Reforma de la constitución que incluya el blindaje de los derechos sociales.
  • Despolitización de la justicia, aunque con medidas diferentes.
  • Reducción de la cuota de los autónomos, que sería gratuita para ganacias inferiores al salario mínimo interprofesional.
  • Educación infantil subvencionada.
  • Subsidios a la I+D privada: esta es la única propuesta de esta lista que ha sido copiada de C’s por PODEMOS y no al revés, por lo que sé. Es lo que PODEMOS llama “Comités Estratégicos Sectoriales” y “Polos de Conocimiento y Desarrollo Económico”, y C’s “Centros de Investigación de Excelencia”, aunque tienen aspectos diferentes.

Podría seguir así largo y tendido. Tampoco tendría mucho sentido, ya que de esta lista sólo se cumplirían quizá las cinco primeras medidas, entre otras cosas porque los programas tanto de PODEMOS como de C’s son imposibles de llevar a la práctica en su totalidad. Sin embargo, lo más probable es que en los próximos cuatro años veamos llevar a la práctica al menos alguna de las medidas estrella.

En todo caso, esta comparación nos permite ver que PODEMOS y C’s son partidos con identidades muy distintas, pero con importantes coincidencias estratégicas y programáticas, cuyos simpatizantes se están tirando trastos a la cabeza los unos a los otros.

 

Coda

David D. Friedman ha escrito con frecuencia en su blog sobre cómo la pertenencia a una identidad política determina las creencias y las posiciones, sin tener en cuenta la evidencia. Tribu roja, tribu azul, decía, en referencia a las dos principales identidades políticas en EEUU. En España, como en casi todos los países occidentales, hay una división análoga entre derecha e izquierda.

PODEMOS logró por un tiempo subvertir esas identidades y abrir una nueva brecha entre nueva política y vieja política, o entre los de abajo y los de arriba si se prefiere. C’s vino a romper esa situación, con una estrategia al fin y al cabo similar de situarse en un espacio ambiguo entre la izquierda y la derecha y apelar a la regeneración.

Según las encuestas, tanto PODEMOS como C’s han logrado atraer al segmento más joven del electorado (1, 2, 3), que no quiere oir hablar del PP ni del PSOE. Sin embargo finalmente no han logrado disolver la fisura política transversal de España: la izquierda y la derecha.

Tribu morada, tribu naranja.

 

 

[1] Aquí un ejemplo como cualquier otro.

[2] Así lo ha reconocido Pablo Iglesias al menos en una ocasión.

[3] Su asesor económico más visible, Luis Garicano, estudió en la Universidad de Chicago, alma máter del liberal Milton Friedman.

[4] Aquí estoy tirando de las versiones resumidas de los programas de PODEMOS y de C’s.

la violencia que sí ejerce el estado

Las sociedades tecno-industriales contemporáneas son, en cierto sentido, mucho menos cruentas y menos violentas que las sociedades de otras épocas y lugares. Eso parece mostrar la evidencia, como explica Jorge San Miguel en Politikon. En las sociedades industrializadas hay menos violencia privada, las guerras ocasionan porcentualmente menos bajas (aunque más en términos absolutos, porque hay más población), e incluso las personas son mucho más sensibles al sufrimiento ajeno.

En las sociedades tecno-industriales modernas, la capacidad de utilizar la violencia está concentrada casi exclusivamente en los estados (institución que en otras sociedades no existe como la entendemos ahora). En todo caso raramente ejercen la violencia directamente, sino que funcionan más bien bajo la amenaza de su uso. La que ejercen es en su mayor parte detenciones y encarcelamientos, es decir, privaciones de libertad. Otras formas de lo que podríamos llamar violencia, como el cobro de sanciones económicas o de impuestos o la imposición de leyes, en realidad sólo son posibles por la amenaza de detención y encarcelamiento. [1] Pero incluso la detención y encarcelamiento son formas bastante sutiles de violencia, porque se sustentan en la amenaza creíble del uso de la violencia contra los detenidos y los presos que intenten escapar, que en la práctica raramente se aplica. Los estados modernos sólo ejercen la violencia de forma directa en pocos casos: cuando aplican la pena de muerte (en los pocos estados modernos donde sigue vigente) y en forma de violencia arbitraria, como la brutalidad policial, que con todo lo condenable que pueda ser sólo supone una porción minúscula de lo que hacen los estados.

Los estados regulan muchísimos aspectos de las sociedades tecno-industriales modernas, sustentadas en esta amenaza de uso de la fuerza, en la práctica casi nunca cumplida, para asegurar el cumplimiento de las leyes. Podríamos decir que las sociedades tecno-industriales son más humanas, menos cruentas, menos violentas, y también más dóciles, más sumisas, más reglamentadas, más dependientes de la organización centralizada de una entidad como un estado.

Sería interesante contabilizar las personas encerradas forzosamente (en cárceles, comisarías, psiquiátricos, colegios…) en las sociedades tecno-industriales modernas y compararlas con las cifras de sociedades de otros tiempos o lugares. Sospecho que descubriríamos que las sociedades modernas encierran a mucha más gente que otras sociedades (en términos relativos), aunque probablemente lo hagan en condiciones mucho más humanas, menos humillantes. Incluso en la educación está mal visto pegar a los niños, sin embargo seguimos recluyéndoles en colegios y en casa.

Además, hay otro tipo de violencia que creo que es más habitual en las sociedades tecno-industriales modernas, el exterminio sistemático de grandes masas de población con medios no bélicos, esto es, el genocidio y el democidio. Hay motivos para pensar que estos son menos habituales en otras sociedades, básicamente porque requieren de los modernos conocimientos de logística, contabilidad, tecnología del transporte, de telecomunicaciones, etc. Habría que ver qué dicen los datos. Incluso en la guerra parece que se prefiere el confinamiento y exterminio del enemigo antes que su aniquilación en un enfrentamiento militar directo.

 

OTROSÍ DIGO: No pretendo.convencer a nadie de la superioridad de las sociedades antiguas (más violentas, menos dóciles) sobre las modernas. Pero no está de más llamar la atención sobre las defensas simplistas del progreso que sólo se fijan en unas pocas variables. La suposición de que todo tiempo pasado fue mejor es tan ingenua como la que de que el presente y el futuro sólo pueden ser mejor que el pasado.

 

 

[1] Los encarcelamientos, multas e impuestos y la obligación forzosa de cumplir leyes externas son formas de violencia, aun cuando puedan estar justificadas. Creo que no hace falta ser anarquista para reconocer esto.

acerca del agotamiento de la energía proveniente del petróleo

Hace mucho que los peak-oilers auguran desastrosas consecuencias de la llegada del cénit y posterior agotamiento del petróleo. Una objeción posible es que la subida de precios que provocaría tal evento haría más rentable la inversión en nuevas tecnologías, como nuevas formas de extracción o nuevas fuentes de energía, que sustituirían al petróleo. [1] Por tanto, no cabe esperar consecuencias demasiado graves de la llegada del cénit. De hecho, esta objeción describe bien lo que ha ocurrido en los últimos años.

Fuente: The Oil Drum. Obsérvese que la gráfica representa sólo el petróleo crudo, no todos los líquidos del petróleo.

Gráfica 1. Producción mundial de petróleo crudo. Fuente: The Oil Drum.

La producción global de petróleo dejó de crecer en 2005, y se mantuvo en una meseta hasta 2010 [gráfica 1]. Esto provocó una subida paulatina del precio del barril, que coincidió con el incremento de los precios de los alimentos de 2007, que fue el comienzo de la crisis económica en curso. Tras una violenta sacudida con el desequilibrio financiero del 2008, desde 2009 se estabilizó en torno a 100$ (en comparación con los 30$ de antes de 2005) [gráfica 2].

https://en.wikipedia.org/wiki/Price_of_petroleum#mediaviewer/File:Brent_Spot_monthly.svg

Gráfica 2. Precio del barril de Brent. Fuente: Wikipedia.

Desde el inicio de la crisis, creció en Estados Unidos la inversión en la extracción de petróleo y gas por fractura hidráulica (fracking en inglés) [gráfica 3], una tecnología costosa que con los precios actuales se ha vuelto rentable. En pocos años EEUU vio un crecimiento increíble en la producción del crudo, gracias al petróleo ligero de roca compacta (light tight oil en inglés). El gas natural bajó de precio gracias al gas pizarra o gas de esquistos bituminosos (shale gas en inglés), que también se extrae por fractura hidráulica. Esta explosión del shale ha llevado a muchos a rechazar la idea del cénit del petróleo. [2]

http://www.economist.com/blogs/graphicdetail/2013/03/focus-0?fsrc=rss

Gráfica 3. Producción de petróleo crudo en EEUU. Fuente: The Economist, con datos de BP.

La fractura hidráulica no es ninguna innovación tecnológica. Su primer uso comercial data de 1949, y aunque desde entonces ha mejorado la tecnología, no me consta que haya habido ningún progreso particular en esta técnica que haya propulsado su uso actual. La tecnología es la misma que se usaba antes de 2005 de forma muy marginal debido a sus altos costes, no sólo en capital y trabajo, sino también energéticos.

Por cada unidad de energía invertida en extraer petróleo de roca compacta se obtienen poco más de 10 unidades de energía. Equivalentemente, se dice que el petróleo de roca compacta tiene una tasa de retorno energético (TRE, en inglés energy return on energy investedEREOI o EROI) de algo más de 10. [3] Este dato puede parecer poco preocupante, puesto que se trata de una rentabilidad mayor del 1.000%, pero hay que tener en cuenta que la tasa de retorno del petróleo estaba entre 11 y 18 poco antes de 2005, en torno a 30 en los 50 y en torno a 100 en los primeros yacimientos de EEUU. [4]

La historia de las arenas bituminosas o asfálticas de Canadá es muy parecida. Son un recurso muy abundante y que necesita un procesamiento complejo para poder ser utilizado como petróleo. También se trata de una tecnología conocida con anterioridad, muy costosa, que sólo se ha vuelto rentable cuando el barril ha superado los 100$. Por cada unidad de energía invertida en extraer arenas bituminosas, casi ningún estudio calcula que se obtengan más de 10 unidades de energía, y algunos calculan menos de 5.

Si se observan los datos del informe World Energy Outlook 2012 de la Agencia internacional de la energía, se ve que en 2011 la producción total de líquidos del petróleo [5] ya creció [gráfica 4]. (El subterfugio de usar barras oculta la meseta de producción de entre 2005 y 2010, que se ve en la gráfica 1.) Sin embargo la producción de petróleo crudo (las tres franjas inferiores) ya bajó y se estima que seguirá haciéndolo. Las franjas amarilla y roja son los petróleos no convencionales, entre los que se incluyen el petróleo de roca compacta y el crudo sintético de las arenas bituminosas, que parece que serán la mayor contribución al crecimiento de la producción en los años venideros.

http://crashoil.blogspot.com.es/2012/11/espuela-del-weo-2012-la-aie-reconoce-el.html

Gráfica 4. Las barras hasta 2011 son datos, las siguientes son proyecciones. Fuente: World Energy Outlook 2012, de la Agencia Internacional de la Energía, a través de Antonio Turiel.

Si el precio del petróleo crece nuevamente, es posible que se exploten también los yacimientos árticos y los de aguas profundas, ambos de complicada extracción y TRE por debajo de 5. Las diversas técnicas de extracción están muy estudiadas y las mejoras tecnológicas ya dan rendimientos decrecientes, así que no cabe esperar que ninguna de estas cifras se incremente mucho en el futuro.

Estos petróleos no convencionales son una alternativa más de tantas que existen, porque existen, muchas, y la mayoría apenas se han desarrollado. Tenemos los líquidos del gas natural, que ya están sustituyendo en algunas funciones al petróleo. Hay una larga lista que incluye el carbón licuefactado, los biocombustibles, y la electricidad generada con energías renovables, y todas ellas tienen en común un escaso rendimiento energético. Tienen casi sin excepción una TRE por debajo de 10, y aquellas que superan esta cifra tienen otros impedimentos que los hacen inaplicables en la práctica.

Pero éste no es un problema tecnológico sino una circunstancia. La presencia de hidrocarburos en el subsuelo, que pueden llegar a contener una cantidad de energía química de hasta 100 veces la energía que necesita un ser humano para extraerlos, es un evento excepcional. Todo apunta a que no va a poder reproducirse a medio plazo con otras fuentes, y menos con energías renovables.

No pretendo explayarme en todas las alternativas porque cada una de ellas da para varias enciclopedias. Pretendo llamar la atención sobre el hecho de que estamos dependiendo de petróleo y de alternativas al petróleo con una TRE cada vez menor, es decir, cada vez necesitaremos invertir más energía para poder consumir la misma energía. Los petróleos no convencionales de los que cada vez vamos a depender más, no van a permitirnos recuperar los niveles de consumo de energía petrolífera de antes de 2005.

Por tanto, la cuestión verdaderamente preocupante no es tanto el pico de la producción (en volumen) de petróleo, sino el decrecimiento constante de la tasa de retorno. En resumen, aunque por el momento no hay escasez de petróleo, sin embargo sí que hay escasez de energía proveniente del petróleo.

Con todo lo dicho, mientras el carbón, el gas natural y el uranio no hayan llegado a sus picos de producción, aún habrá margen para aumentar el consumo de energía, a pesar de que parece que sus picos también vendrán en menos de un par de décadas. Las cifras pueden bailar mucho, así que por mi parte no me lo creeré hasta que lo vea. No sé qué va a pasar. Cualquier cambio tecnológico que pueda cambiar un mínimo las perspectivas debería estar disponible comercialmente en muy pocos años.

De cada cuestión de este tema salen infinitas ramificaciones apasionantes, pero por desgracia no puedo abarcarlas todas en un sólo artículo. No paro de encontrar nuevas piezas del puzzle que, sin embargo, sólo sirven para recomponer una pequeña parte del total; es tremendamente difícil tener todos los datos relevantes, interpretarlos bien y entender lo que está pasando. Los mecanismos de simulación de un cerebro humano como el mío no son capaces de modelizar bien sistemas tan complejos como la sociedad industrial contemporánea.

Lo único que me parece claro es que cada vez obtendremos energía de forma más ineficiente. Como estoy bastante seguro de que las sociedades humanas existen en el mundo material y por tanto se rigen por los principios de la física, deduzco que una menor capacidad para generar energía no puede ser un detalle trivial, sino que debe reflejase de manera importante en el funcionamiento de las  sociedades.

***

[1] Véase, por ejemplo, la opinión de Mauricio José Schwartz.

[2] Podría poner decenas de ejemplos, pero véase por ejemplo la opinión de David de Ugarte y la expresada en los dos artículos que cita.

[3] Antonio Turiel estima la TRE del petróleo de roca compacta en 12.

[4] Las cifras de las TRE las saco de esta revisión de 2011 de la Universidad de Siracusa.

[5] Los líquidos del petróleo incluyen el petróleo crudo propiamente dicho y diversos sustitutos, como los líquidos del gas natural, los biocombustibles y el crudo sintético de las arenas bituminosas (que técnicamente no es petróleo).

cuatro ideas sencillas

Uno sólo pretende formarse una opinión sobre cómo debería organizarse la sociedad, y madre, la que se arma. A veces me dan ganas de mandarlo todo a la mierda y olvidarme del tema. Pero es mi culpa, porque sigo buscando ese sistema de pensamiento totalizador y cerrado (estúpidos humanos, creen que tienen todas las respuestas), y cada dos por tres el edificio se me cae y tengo que revisar los cimientos. Así es normal acabar quemado. Siempre queda alguna pregunta cuya única respuesta posible es la fe, pero yo no valgo para creer. Maldita obsesión por decir siempre la última palabra (¡ah, la inagotable repetitividad de Occidente!).

Al final, se ponga el nombre que se les ponga, estoy defendiendo las mismas cuatro ideas sencillas desde hace mucho, matiz aquí o allá. Son más o menos las siguientes, sin espacio para ser muy detallado o exhaustivo:

  1. El ideal ético que me sirve como referencia es el de una sociedad humana sin gobierno, donde cada ser humano pueda desarrollarse según sus propias preferencias, sin interferir en la capacidad de los demás individuos de hacer lo mismo. Esto conlleva un mutismo respecto a esas preferencias, es decir, no se espera que todos los individuos sean buenos, o solidarios, o trabajadores, o ateos, o abstemios, o lo que sea. [1]
  2. Es posible aproximarse a este ideal en las sociedades humanas realmente existentes de diversas formas: La descentralización del poder político hasta la mínima unidad territorial posible, que es el municipio, es decir, el más pequeño territorio habitado ininterrumpidamente por seres humanos. Los municipios pueden confederarse libremente, siempre manteniendo su soberanía, para alcanzar economías de escala donde sea conveniente. [2] La pérdida del carácter nacional de los estados, de manera que se convierten en instituciones administrativas, sin el carácter identitario de los actuales estados-nación. La desterritorialización de las leyes, en los campos en que sea factible, de manera que, en la medida de lo posible, haya una diversidad de sistemas políticos o jurídicos que coexistan en un mismo territorio. [3]
  3. Hay reformas concretas que se pueden aplicar en las sociedades occidentales contemporáneas, que van en la dirección de disminuir el papel del estado y entregar sus funciones a la sociedad civil. Es menester legalizar los crímenes sin víctima, entre los que se incluyen el consumo y comercio de estupefacientes, y minimizar las regulaciones en todos los ámbitos. La educación, la sanidad y otras actividades del estado deben desestatalizarse, entregándose a cooperativas de consumidores o trabajadores. El estado de bienestar puede ser sustituido por un sistema de bonos, a través del cual el estado subvenciona ciertos servicios básicos como la sanidad, la educación, la vivienda o la asistencia jurídica sólo a aquellos que no puedan permitírselos. Los diversos subsidios y pensiones se pueden sustituir con una renta básica universal. Los ingresos del estado pueden extraerse principalmente de un impuesto sobre la tierra.
  4. Se puede transformar la sociedad empezando desde el propio entorno, construyendo asociaciones que avancen el tipo de sociedad que se promulga y que permanezcan al margen de los estados, en forma de cooperativas y otro tipo de proyectos autogestionados. Este tipo de asociaciones, en el corto y medio plazo, pueden transformar la realidad inmediata de acuerdo a las preferencias personales propias, y a largo plazo, pueden ser la base de una nueva sociedad construida “sobre la cáscara de la vieja”. [4]

Sobre estos cuatro temas son admisibles todas las variaciones posibles y una cantidad infinita de matices que vayan rizando el rizo e hilando el hilo todo lo que se quiera.

 

Notas: estas notas son, en realidad, una recopilación de referencias e ideas afines que sirven para ejemplificar algunos de los puntos anteriores.

[1] El concepto de plurarquía,y la utopía de utopías de Robert Nozick.

[2] La democracia concejil tradicional reivindicada por Félix Rodrigo Mora, el federalismo de Proudhon y de Pi i Margall, el pananarquismo y pansecesionismo de Keith Preston, y la Rebelión Cantonal de 1873.

[3] La ley y la seguridad en el mutualismo clásico, el libertarianismo de David Friedman, y la panarquía.

[4] El agorismo, el movimiento de las cooperativas integrales, el concepto de filé, los conceptos de micropolítica y microrresistencia en Luis Diego Fernández, y las invitaciones a hacer comunidades rurales intencionales de Félix Rodrigo Mora y de los nacional-anarquistas.

qué es el anacionalismo

Hay mucha confusión en torno al significado del nacionalismo. Lo que caracteriza al nacionalismo, a la ideología y movimiento político que existe desde mediados del siglo XIX en el mundo occidental y que ha sido llamado nacionalismo, no es el sentimiento de pertenencia a una nación. Eso ya existía de antes, así que no puede ser característico del nacionalismo. Lo que verdaderamente lo caracteriza, lo que lo diferencia de otras ideologías o movimientos políticos, es la creencia en que a una nación le debe corresponder una unidad política, en particular, un estado. Por supuesto, un estado-nación, depositario de la soberanía nacional y que por tanto representa legítimamente a la nación.

Es interesante cómo esto parece evidente al ciudadano contemporáneo de un país occidental. Lo es desde luego para el independentista catalán cuyo principal argumento a favor de la independencia de Cataluña es que Cataluña es una nación. Y también para el criptonacionalista español cuyo principal argumento en contra de la independencia de Cataluña es que Cataluña no es una nación, y España sin embargo sí. Los siguientes pasos del argumento, que nos llevarían a la conclusión de que Cataluña debería o no tener un estado, se pasan por alto.

Pero esto no es evidente en absoluto. Sin meterme en detalles históricos, sobre los cuales no conozco lo suficiente, antes de aproximadamente el siglo XVIII no existía esa correlación entre naciones y estados. No había estados-nación modernos y las unidades políticas no se arrogaban en general la representación de una cultura. Para la mayoría de las personas, saberse miembro de tal nación no implicaba una reivindicación política.

Voy a definir lo que yo concibo como anacionalismo, que suscribo, como una negación del nacionalismo, tal y como lo acabo de explicar. El anacionalismo es la idea de que los estados deben perder su carácter nacional. Es decir, los estados no deben tener banderas, ni himnos, ni otros símbolos que puedan entenderse como nacionales, ni deben tener lengua oficial. Deben eliminar de su constitución y sus leyes las referencias a la nación, y en particular deben sustituir el concepto de soberanía nacional por otro más neutro como el de soberanía popular. Deben prohibir el uso de banderas y demás simbología nacional en sus edificios y restringir el uso de autoidentificaciones nacionales por parte de los cargos públicos cuando se expresen como tales. La nacionalidad debe sustituirse por la ciudadanía, de manera que ser ciudadano de un estado no pueda interpretarse como ser miembro de alguna nación. La ciudadanía debe concederse a los que de facto habitan en la jurisdicción del estado y en principio a nadie que no habite en ella.* Usando una comparación, el anacionalismo propone separar el estado de la nación como el liberalismo propone separar el estado de la religión. Los estados así se tornan instituciones meramente administrativas sin ningún carácter identitario.

El anacionalismo supone una posición neutra tanto frente a los movimientos independentistas, como el catalán o el escocés, como frente a los movimientos de unificación nacional, como el irlandés o, a su manera, la Unión Europea. Ello quiere decir que el anacionalismo por sí solo no puede dar argumentos a favor ni en contra de un movimiento independentista o de unificación nacional concreto.

El anacionalismo no es necesariamente anarquista, aunque creo que todo anarquismo debe ser anacionalista. Tal y como lo propongo, el anacionalismo es una idea simple y poderosa, que se traduce en propuestas muy concretas y que puede ser adoptada ya mismo por gente de muy diversas ideologías. Vayamos a por ello.

* Compárese con el caso de Israel, que concede la ciudadanía a todo judío que la solicite aún cuando no haya vivido nunca en Israel. En contraste, ser ciudadano del Reino Unido no dice nada sobre la nacionalidad, que puede ser inglesa, galesa, escocesa o norirlandesa.