una idea sencilla

por Alberto Jaura

Etiqueta: los futuros que vienen

acerca del agotamiento de la energía proveniente del petróleo

Hace mucho que los peak-oilers auguran desastrosas consecuencias de la llegada del cénit y posterior agotamiento del petróleo. Una objeción posible es que la subida de precios que provocaría tal evento haría más rentable la inversión en nuevas tecnologías, como nuevas formas de extracción o nuevas fuentes de energía, que sustituirían al petróleo. [1] Por tanto, no cabe esperar consecuencias demasiado graves de la llegada del cénit. De hecho, esta objeción describe bien lo que ha ocurrido en los últimos años.

Fuente: The Oil Drum. Obsérvese que la gráfica representa sólo el petróleo crudo, no todos los líquidos del petróleo.

Gráfica 1. Producción mundial de petróleo crudo. Fuente: The Oil Drum.

La producción global de petróleo dejó de crecer en 2005, y se mantuvo en una meseta hasta 2010 [gráfica 1]. Esto provocó una subida paulatina del precio del barril, que coincidió con el incremento de los precios de los alimentos de 2007, que fue el comienzo de la crisis económica en curso. Tras una violenta sacudida con el desequilibrio financiero del 2008, desde 2009 se estabilizó en torno a 100$ (en comparación con los 30$ de antes de 2005) [gráfica 2].

https://en.wikipedia.org/wiki/Price_of_petroleum#mediaviewer/File:Brent_Spot_monthly.svg

Gráfica 2. Precio del barril de Brent. Fuente: Wikipedia.

Desde el inicio de la crisis, creció en Estados Unidos la inversión en la extracción de petróleo y gas por fractura hidráulica (fracking en inglés) [gráfica 3], una tecnología costosa que con los precios actuales se ha vuelto rentable. En pocos años EEUU vio un crecimiento increíble en la producción del crudo, gracias al petróleo ligero de roca compacta (light tight oil en inglés). El gas natural bajó de precio gracias al gas pizarra o gas de esquistos bituminosos (shale gas en inglés), que también se extrae por fractura hidráulica. Esta explosión del shale ha llevado a muchos a rechazar la idea del cénit del petróleo. [2]

http://www.economist.com/blogs/graphicdetail/2013/03/focus-0?fsrc=rss

Gráfica 3. Producción de petróleo crudo en EEUU. Fuente: The Economist, con datos de BP.

La fractura hidráulica no es ninguna innovación tecnológica. Su primer uso comercial data de 1949, y aunque desde entonces ha mejorado la tecnología, no me consta que haya habido ningún progreso particular en esta técnica que haya propulsado su uso actual. La tecnología es la misma que se usaba antes de 2005 de forma muy marginal debido a sus altos costes, no sólo en capital y trabajo, sino también energéticos.

Por cada unidad de energía invertida en extraer petróleo de roca compacta se obtienen poco más de 10 unidades de energía. Equivalentemente, se dice que el petróleo de roca compacta tiene una tasa de retorno energético (TRE, en inglés energy return on energy investedEREOI o EROI) de algo más de 10. [3] Este dato puede parecer poco preocupante, puesto que se trata de una rentabilidad mayor del 1.000%, pero hay que tener en cuenta que la tasa de retorno del petróleo estaba entre 11 y 18 poco antes de 2005, en torno a 30 en los 50 y en torno a 100 en los primeros yacimientos de EEUU. [4]

La historia de las arenas bituminosas o asfálticas de Canadá es muy parecida. Son un recurso muy abundante y que necesita un procesamiento complejo para poder ser utilizado como petróleo. También se trata de una tecnología conocida con anterioridad, muy costosa, que sólo se ha vuelto rentable cuando el barril ha superado los 100$. Por cada unidad de energía invertida en extraer arenas bituminosas, casi ningún estudio calcula que se obtengan más de 10 unidades de energía, y algunos calculan menos de 5.

Si se observan los datos del informe World Energy Outlook 2012 de la Agencia internacional de la energía, se ve que en 2011 la producción total de líquidos del petróleo [5] ya creció [gráfica 4]. (El subterfugio de usar barras oculta la meseta de producción de entre 2005 y 2010, que se ve en la gráfica 1.) Sin embargo la producción de petróleo crudo (las tres franjas inferiores) ya bajó y se estima que seguirá haciéndolo. Las franjas amarilla y roja son los petróleos no convencionales, entre los que se incluyen el petróleo de roca compacta y el crudo sintético de las arenas bituminosas, que parece que serán la mayor contribución al crecimiento de la producción en los años venideros.

http://crashoil.blogspot.com.es/2012/11/espuela-del-weo-2012-la-aie-reconoce-el.html

Gráfica 4. Las barras hasta 2011 son datos, las siguientes son proyecciones. Fuente: World Energy Outlook 2012, de la Agencia Internacional de la Energía, a través de Antonio Turiel.

Si el precio del petróleo crece nuevamente, es posible que se exploten también los yacimientos árticos y los de aguas profundas, ambos de complicada extracción y TRE por debajo de 5. Las diversas técnicas de extracción están muy estudiadas y las mejoras tecnológicas ya dan rendimientos decrecientes, así que no cabe esperar que ninguna de estas cifras se incremente mucho en el futuro.

Estos petróleos no convencionales son una alternativa más de tantas que existen, porque existen, muchas, y la mayoría apenas se han desarrollado. Tenemos los líquidos del gas natural, que ya están sustituyendo en algunas funciones al petróleo. Hay una larga lista que incluye el carbón licuefactado, los biocombustibles, y la electricidad generada con energías renovables, y todas ellas tienen en común un escaso rendimiento energético. Tienen casi sin excepción una TRE por debajo de 10, y aquellas que superan esta cifra tienen otros impedimentos que los hacen inaplicables en la práctica.

Pero éste no es un problema tecnológico sino una circunstancia. La presencia de hidrocarburos en el subsuelo, que pueden llegar a contener una cantidad de energía química de hasta 100 veces la energía que necesita un ser humano para extraerlos, es un evento excepcional. Todo apunta a que no va a poder reproducirse a medio plazo con otras fuentes, y menos con energías renovables.

No pretendo explayarme en todas las alternativas porque cada una de ellas da para varias enciclopedias. Pretendo llamar la atención sobre el hecho de que estamos dependiendo de petróleo y de alternativas al petróleo con una TRE cada vez menor, es decir, cada vez necesitaremos invertir más energía para poder consumir la misma energía. Los petróleos no convencionales de los que cada vez vamos a depender más, no van a permitirnos recuperar los niveles de consumo de energía petrolífera de antes de 2005.

Por tanto, la cuestión verdaderamente preocupante no es tanto el pico de la producción (en volumen) de petróleo, sino el decrecimiento constante de la tasa de retorno. En resumen, aunque por el momento no hay escasez de petróleo, sin embargo sí que hay escasez de energía proveniente del petróleo.

Con todo lo dicho, mientras el carbón, el gas natural y el uranio no hayan llegado a sus picos de producción, aún habrá margen para aumentar el consumo de energía, a pesar de que parece que sus picos también vendrán en menos de un par de décadas. Las cifras pueden bailar mucho, así que por mi parte no me lo creeré hasta que lo vea. No sé qué va a pasar. Cualquier cambio tecnológico que pueda cambiar un mínimo las perspectivas debería estar disponible comercialmente en muy pocos años.

De cada cuestión de este tema salen infinitas ramificaciones apasionantes, pero por desgracia no puedo abarcarlas todas en un sólo artículo. No paro de encontrar nuevas piezas del puzzle que, sin embargo, sólo sirven para recomponer una pequeña parte del total; es tremendamente difícil tener todos los datos relevantes, interpretarlos bien y entender lo que está pasando. Los mecanismos de simulación de un cerebro humano como el mío no son capaces de modelizar bien sistemas tan complejos como la sociedad industrial contemporánea.

Lo único que me parece claro es que cada vez obtendremos energía de forma más ineficiente. Como estoy bastante seguro de que las sociedades humanas existen en el mundo material y por tanto se rigen por los principios de la física, deduzco que una menor capacidad para generar energía no puede ser un detalle trivial, sino que debe reflejase de manera importante en el funcionamiento de las  sociedades.

***

[1] Véase, por ejemplo, la opinión de Mauricio José Schwartz.

[2] Podría poner decenas de ejemplos, pero véase por ejemplo la opinión de David de Ugarte y la expresada en los dos artículos que cita.

[3] Antonio Turiel estima la TRE del petróleo de roca compacta en 12.

[4] Las cifras de las TRE las saco de esta revisión de 2011 de la Universidad de Siracusa.

[5] Los líquidos del petróleo incluyen el petróleo crudo propiamente dicho y diversos sustitutos, como los líquidos del gas natural, los biocombustibles y el crudo sintético de las arenas bituminosas (que técnicamente no es petróleo).

de fines ideológicos y fines personales (tejiendo ideas)

El Colectivo de Ex-Trabajadores (¿o Ex-Colectivo de Trabajadores?) CrimethInc reflexiona sobre la ideología y propone una función alternativa para la teoría en relación con la acción:

Perhaps resisting ideology means attempting to do without binary distinctions and assessments. Rather than taking positions for or against broad categories—“student organizing,” “reformism,” “violence,” even “ideology”—we could see each of these as composed of conflicting currents and tendencies. In this view, the role of theory is not to endorse or condemn, but to study this nuanced interplay of forces in order to inform strategic action.

En castellano (traducción propia):

Quizá resistirse a la ideología signifique tratar de prescindir de distinciones y valoraciones binarias. En lugar de tomar una postura a favor o en contra de categorías amplias—”movimiento estudiantil”, “reformismo”, “violencia”, incluso “ideología”—podríamos ver las mismas como compuestas de corrientes y tendencias en conflicto. Desde este punto de vista, el papel de la teoría no es el de aprobar o condenar, sino el de estudiar este sutil juego de fuerzas para guiar la acción estratégica.

CrimethInc, a través de Joaquín L.P.

Estas frases no dejan de recordarme las vueltas que daban los situacionistas en torno a la relación entre la teoría y la praxis, sobre las que escribía hace tiempo [el link al artículo está roto]:

[Guy Debord, un referente situacionista] pretende conciliar la aparente contradicción entre la teoría y la praxis marxista. Contrastando las ideas de Bakunin y de Marx, llega a la conclusión de que la teoría revolucionaria – la teoría que explica por qué la revolución es posible y necesaria – y la praxis revolucionaria son inseparables, y se verifican mutuamente.

No es ninguna sorpresa encontrar influencias situacionistas en CrimethInc, que la Wikipedia describe como anarquista de post-izquierda, y por tanto influenciada por el situacionismo.

Muchos años después de Debord, David de Ugarte hablaría de la relación entre la estrategia y la capacidad de imaginar un futuro, para llegar a unas conclusiones sorprendentes sobre la praxis. Así lo explica Alan Furth (la negrita es mía):

El mensaje central del libro [“Los Futuros que Vienen”, de David de Ugarte] es que esa capacidad para imaginar un futuro liberador para la humanidad entera que tanto añora Graeber y que fue tan progresivo en los albores de la era industrial, no tiene cabida como fuerza movilizadora en un mundo que se organiza crecientemente bajo la lógica de las redes distribuídas. Y es que esa noción de futuro es parte de un ideario universalista producto del nacimiento del estado nación, que le sirve de sustento ideológico tanto como la burocracia, que tan acertadamente critica Graeber, le sirve de base organizacional.

(…)

La única noción de futuro compatible con los que han dejado de creer en los fantasmas del universalismo es comunitaria: un futuro particular, para las pocas y verdaderamente importantes personas con nombre y apellido con las que construimos nuestra cotidianidad. Una noción de futuro basada en comunidades reales.

(…)

Paradójicamente, el enfocar nuestras energías en crear un futuro alentador para nuestras comunidades reales en el contexto de mercados cada vez más interconectados y liberados, nos da una base mucho más racional para creer que ese modelo comunitario se esparza eventualmente por el mundo como un virus de la abundancia; una especie de “efecto mano invisible” en el que el interés propio deja de ser tan estrecho como el del tradicional homo oeconomicus, pero se ensancha solo en la medida que sensatamente cabe esperar dados los límites de nuestra naturaleza emocional y cognitiva para crear lazos de genuina fraternindad (…)

Alan Furth, Sobre El Tiempo, el Cambio Tecnológico, Píldoras Rojas y Leyendas Urbanas

Para Ugarte, en el mundo de las redes distribuidas no existe una distinción relevante entre los fines ideológicos y los fines personales. Construir un mundo mejor empieza por construirlo para nosotros mismos y para nuestro entorno particular, es decir, la comunidad real de gente a la que queremos y con la que interactuamos regularmente.

Esto me lleva al agorismo, esa corriente del anarcocapitalismo que pretende destruir los estados ignorando sus leyes. El agorismo es en parte una repetición de un construccionismo que se remonta al socialismo premarxista, incluyendo el mutualismo, que pretende crear una sociedad nueva construyendo instituciones que paulatinamente sustituyan a las actualmente existentes.

Aquí recaemos en el mismo tema, cuando me esfuerzo en construir un futuro para mí mismo y mi entorno, también me esfuerzo por cambiar el mundo. No hay diferencia entre mis objetivos políticos y mi crecimiento personal.

Charles Johnson explica magistralmente en este vídeo en qué consiste el agorismo, y lo conecta con esta idea:

A partir del minuto 8:14, Charles nos dice:

One of the important apects of countereconomics (…) is that it’s a way of providing people outlets for political actions where your self interest is directly tied up with the means that you use to accomplish your politiccal goals (…)

En castellano (traducción propia):

Un aspecto importante de la contraeconomía (…) es que es una manera de proporcionar a la gente de formas de acción política en las que tu propio interés está directamente ligado a los medios que utilizas para realizar tus objetivos políticos (…)