una idea sencilla

por Alberto Jaura

cuatro ideas sencillas

Uno sólo pretende formarse una opinión sobre cómo debería organizarse la sociedad, y madre, la que se arma. A veces me dan ganas de mandarlo todo a la mierda y olvidarme del tema. Pero es mi culpa, porque sigo buscando ese sistema de pensamiento totalizador y cerrado (estúpidos humanos, creen que tienen todas las respuestas), y cada dos por tres el edificio se me cae y tengo que revisar los cimientos. Así es normal acabar quemado. Siempre queda alguna pregunta cuya única respuesta posible es la fe, pero yo no valgo para creer. Maldita obsesión por decir siempre la última palabra (¡ah, la inagotable repetitividad de Occidente!).

Al final, se ponga el nombre que se les ponga, estoy defendiendo las mismas cuatro ideas sencillas desde hace mucho, matiz aquí o allá. Son más o menos las siguientes, sin espacio para ser muy detallado o exhaustivo:

  1. El ideal ético que me sirve como referencia es el de una sociedad humana sin gobierno, donde cada ser humano pueda desarrollarse según sus propias preferencias, sin interferir en la capacidad de los demás individuos de hacer lo mismo. Esto conlleva un mutismo respecto a esas preferencias, es decir, no se espera que todos los individuos sean buenos, o solidarios, o trabajadores, o ateos, o abstemios, o lo que sea. [1]
  2. Es posible aproximarse a este ideal en las sociedades humanas realmente existentes de diversas formas: La descentralización del poder político hasta la mínima unidad territorial posible, que es el municipio, es decir, el más pequeño territorio habitado ininterrumpidamente por seres humanos. Los municipios pueden confederarse libremente, siempre manteniendo su soberanía, para alcanzar economías de escala donde sea conveniente. [2] La pérdida del carácter nacional de los estados, de manera que se convierten en instituciones administrativas, sin el carácter identitario de los actuales estados-nación. La desterritorialización de las leyes, en los campos en que sea factible, de manera que, en la medida de lo posible, haya una diversidad de sistemas políticos o jurídicos que coexistan en un mismo territorio. [3]
  3. Hay reformas concretas que se pueden aplicar en las sociedades occidentales contemporáneas, que van en la dirección de disminuir el papel del estado y entregar sus funciones a la sociedad civil. Es menester legalizar los crímenes sin víctima, entre los que se incluyen el consumo y comercio de estupefacientes, y minimizar las regulaciones en todos los ámbitos. La educación, la sanidad y otras actividades del estado deben desestatalizarse, entregándose a cooperativas de consumidores o trabajadores. El estado de bienestar puede ser sustituido por un sistema de bonos, a través del cual el estado subvenciona ciertos servicios básicos como la sanidad, la educación, la vivienda o la asistencia jurídica sólo a aquellos que no puedan permitírselos. Los diversos subsidios y pensiones se pueden sustituir con una renta básica universal. Los ingresos del estado pueden extraerse principalmente de un impuesto sobre la tierra.
  4. Se puede transformar la sociedad empezando desde el propio entorno, construyendo asociaciones que avancen el tipo de sociedad que se promulga y que permanezcan al margen de los estados, en forma de cooperativas y otro tipo de proyectos autogestionados. Este tipo de asociaciones, en el corto y medio plazo, pueden transformar la realidad inmediata de acuerdo a las preferencias personales propias, y a largo plazo, pueden ser la base de una nueva sociedad construida “sobre la cáscara de la vieja”. [4]

Sobre estos cuatro temas son admisibles todas las variaciones posibles y una cantidad infinita de matices que vayan rizando el rizo e hilando el hilo todo lo que se quiera.

 

Notas: estas notas son, en realidad, una recopilación de referencias e ideas afines que sirven para ejemplificar algunos de los puntos anteriores.

[1] El concepto de plurarquía,y la utopía de utopías de Robert Nozick.

[2] La democracia concejil tradicional reivindicada por Félix Rodrigo Mora, el federalismo de Proudhon y de Pi i Margall, el pananarquismo y pansecesionismo de Keith Preston, y la Rebelión Cantonal de 1873.

[3] La ley y la seguridad en el mutualismo clásico, el libertarianismo de David Friedman, y la panarquía.

[4] El agorismo, el movimiento de las cooperativas integrales, el concepto de filé, los conceptos de micropolítica y microrresistencia en Luis Diego Fernández, y las invitaciones a hacer comunidades rurales intencionales de Félix Rodrigo Mora y de los nacional-anarquistas.

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qué es el anacionalismo

Hay mucha confusión en torno al significado del nacionalismo. Lo que caracteriza al nacionalismo, a la ideología y movimiento político que existe desde mediados del siglo XIX en el mundo occidental y que ha sido llamado nacionalismo, no es el sentimiento de pertenencia a una nación. Eso ya existía de antes, así que no puede ser característico del nacionalismo. Lo que verdaderamente lo caracteriza, lo que lo diferencia de otras ideologías o movimientos políticos, es la creencia en que a una nación le debe corresponder una unidad política, en particular, un estado. Por supuesto, un estado-nación, depositario de la soberanía nacional y que por tanto representa legítimamente a la nación.

Es interesante cómo esto parece evidente al ciudadano contemporáneo de un país occidental. Lo es desde luego para el independentista catalán cuyo principal argumento a favor de la independencia de Cataluña es que Cataluña es una nación. Y también para el criptonacionalista español cuyo principal argumento en contra de la independencia de Cataluña es que Cataluña no es una nación, y España sin embargo sí. Los siguientes pasos del argumento, que nos llevarían a la conclusión de que Cataluña debería o no tener un estado, se pasan por alto.

Pero esto no es evidente en absoluto. Sin meterme en detalles históricos, sobre los cuales no conozco lo suficiente, antes de aproximadamente el siglo XVIII no existía esa correlación entre naciones y estados. No había estados-nación modernos y las unidades políticas no se arrogaban en general la representación de una cultura. Para la mayoría de las personas, saberse miembro de tal nación no implicaba una reivindicación política.

Voy a definir lo que yo concibo como anacionalismo, que suscribo, como una negación del nacionalismo, tal y como lo acabo de explicar. El anacionalismo es la idea de que los estados deben perder su carácter nacional. Es decir, los estados no deben tener banderas, ni himnos, ni otros símbolos que puedan entenderse como nacionales, ni deben tener lengua oficial. Deben eliminar de su constitución y sus leyes las referencias a la nación, y en particular deben sustituir el concepto de soberanía nacional por otro más neutro como el de soberanía popular. Deben prohibir el uso de banderas y demás simbología nacional en sus edificios y restringir el uso de autoidentificaciones nacionales por parte de los cargos públicos cuando se expresen como tales. La nacionalidad debe sustituirse por la ciudadanía, de manera que ser ciudadano de un estado no pueda interpretarse como ser miembro de alguna nación. La ciudadanía debe concederse a los que de facto habitan en la jurisdicción del estado y en principio a nadie que no habite en ella.* Usando una comparación, el anacionalismo propone separar el estado de la nación como el liberalismo propone separar el estado de la religión. Los estados así se tornan instituciones meramente administrativas sin ningún carácter identitario.

El anacionalismo supone una posición neutra tanto frente a los movimientos independentistas, como el catalán o el escocés, como frente a los movimientos de unificación nacional, como el irlandés o, a su manera, la Unión Europea. Ello quiere decir que el anacionalismo por sí solo no puede dar argumentos a favor ni en contra de un movimiento independentista o de unificación nacional concreto.

El anacionalismo no es necesariamente anarquista, aunque creo que todo anarquismo debe ser anacionalista. Tal y como lo propongo, el anacionalismo es una idea simple y poderosa, que se traduce en propuestas muy concretas y que puede ser adoptada ya mismo por gente de muy diversas ideologías. Vayamos a por ello.

* Compárese con el caso de Israel, que concede la ciudadanía a todo judío que la solicite aún cuando no haya vivido nunca en Israel. En contraste, ser ciudadano del Reino Unido no dice nada sobre la nacionalidad, que puede ser inglesa, galesa, escocesa o norirlandesa.

de fines ideológicos y fines personales (tejiendo ideas)

El Colectivo de Ex-Trabajadores (¿o Ex-Colectivo de Trabajadores?) CrimethInc reflexiona sobre la ideología y propone una función alternativa para la teoría en relación con la acción:

Perhaps resisting ideology means attempting to do without binary distinctions and assessments. Rather than taking positions for or against broad categories—“student organizing,” “reformism,” “violence,” even “ideology”—we could see each of these as composed of conflicting currents and tendencies. In this view, the role of theory is not to endorse or condemn, but to study this nuanced interplay of forces in order to inform strategic action.

En castellano (traducción propia):

Quizá resistirse a la ideología signifique tratar de prescindir de distinciones y valoraciones binarias. En lugar de tomar una postura a favor o en contra de categorías amplias—”movimiento estudiantil”, “reformismo”, “violencia”, incluso “ideología”—podríamos ver las mismas como compuestas de corrientes y tendencias en conflicto. Desde este punto de vista, el papel de la teoría no es el de aprobar o condenar, sino el de estudiar este sutil juego de fuerzas para guiar la acción estratégica.

CrimethInc, a través de Joaquín L.P.

Estas frases no dejan de recordarme las vueltas que daban los situacionistas en torno a la relación entre la teoría y la praxis, sobre las que escribía hace tiempo [el link al artículo está roto]:

[Guy Debord, un referente situacionista] pretende conciliar la aparente contradicción entre la teoría y la praxis marxista. Contrastando las ideas de Bakunin y de Marx, llega a la conclusión de que la teoría revolucionaria – la teoría que explica por qué la revolución es posible y necesaria – y la praxis revolucionaria son inseparables, y se verifican mutuamente.

No es ninguna sorpresa encontrar influencias situacionistas en CrimethInc, que la Wikipedia describe como anarquista de post-izquierda, y por tanto influenciada por el situacionismo.

Muchos años después de Debord, David de Ugarte hablaría de la relación entre la estrategia y la capacidad de imaginar un futuro, para llegar a unas conclusiones sorprendentes sobre la praxis. Así lo explica Alan Furth (la negrita es mía):

El mensaje central del libro [“Los Futuros que Vienen”, de David de Ugarte] es que esa capacidad para imaginar un futuro liberador para la humanidad entera que tanto añora Graeber y que fue tan progresivo en los albores de la era industrial, no tiene cabida como fuerza movilizadora en un mundo que se organiza crecientemente bajo la lógica de las redes distribuídas. Y es que esa noción de futuro es parte de un ideario universalista producto del nacimiento del estado nación, que le sirve de sustento ideológico tanto como la burocracia, que tan acertadamente critica Graeber, le sirve de base organizacional.

(…)

La única noción de futuro compatible con los que han dejado de creer en los fantasmas del universalismo es comunitaria: un futuro particular, para las pocas y verdaderamente importantes personas con nombre y apellido con las que construimos nuestra cotidianidad. Una noción de futuro basada en comunidades reales.

(…)

Paradójicamente, el enfocar nuestras energías en crear un futuro alentador para nuestras comunidades reales en el contexto de mercados cada vez más interconectados y liberados, nos da una base mucho más racional para creer que ese modelo comunitario se esparza eventualmente por el mundo como un virus de la abundancia; una especie de “efecto mano invisible” en el que el interés propio deja de ser tan estrecho como el del tradicional homo oeconomicus, pero se ensancha solo en la medida que sensatamente cabe esperar dados los límites de nuestra naturaleza emocional y cognitiva para crear lazos de genuina fraternindad (…)

Alan Furth, Sobre El Tiempo, el Cambio Tecnológico, Píldoras Rojas y Leyendas Urbanas

Para Ugarte, en el mundo de las redes distribuidas no existe una distinción relevante entre los fines ideológicos y los fines personales. Construir un mundo mejor empieza por construirlo para nosotros mismos y para nuestro entorno particular, es decir, la comunidad real de gente a la que queremos y con la que interactuamos regularmente.

Esto me lleva al agorismo, esa corriente del anarcocapitalismo que pretende destruir los estados ignorando sus leyes. El agorismo es en parte una repetición de un construccionismo que se remonta al socialismo premarxista, incluyendo el mutualismo, que pretende crear una sociedad nueva construyendo instituciones que paulatinamente sustituyan a las actualmente existentes.

Aquí recaemos en el mismo tema, cuando me esfuerzo en construir un futuro para mí mismo y mi entorno, también me esfuerzo por cambiar el mundo. No hay diferencia entre mis objetivos políticos y mi crecimiento personal.

Charles Johnson explica magistralmente en este vídeo en qué consiste el agorismo, y lo conecta con esta idea:

A partir del minuto 8:14, Charles nos dice:

One of the important apects of countereconomics (…) is that it’s a way of providing people outlets for political actions where your self interest is directly tied up with the means that you use to accomplish your politiccal goals (…)

En castellano (traducción propia):

Un aspecto importante de la contraeconomía (…) es que es una manera de proporcionar a la gente de formas de acción política en las que tu propio interés está directamente ligado a los medios que utilizas para realizar tus objetivos políticos (…)

gora España

Esta estampa nos dejaban el domingo los demócratas de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en la manifestación contra la anulación de la Doctrina Parot.

Así son estos ejemplares ciudadanos, defensores de la democracia (salvo para los vascos), del estado de derecho (salvo para los etarras), del imperio de la ley (salvo para las sentencias del tribunal de Estrasburgo), de la libertad de expresión (salvo para los que no piensan como ellos), y sobre todo contrarios a la violencia (salvo que la ejerza el Estado). ¡Gora España!

sprint final (Anarquismo Individualista)

Sólo faltan unos días para que termine la campaña de crowdfunding para financiar el primer número de la revista Anarquismo Individualista (la revista para la gente rara).

Es la última oportunidad para hacer una aportación económica, o para proponer artículos, traducciones, ilustraciones u otros contenidos para el primer número.

El anarquismo individualista ha sido históricamente una corriente, aunque minoritaria, con cierta presencia en el mundo de habla castellana, tanto en España como en Hispanoamérica. La revista, además de promover el anarquismo individualista, pretende sacar del olvido esta aportación histórica. Animaos a colaborar, ¡el proyecto lo merece!

Judith Butler para principiantes

Publico el siguiente texto introductorio a las ideas de Judith Butler, pensadora contemporánea que podría encuadrase en la tercera ola del feminismo. Creo que de estas ideas se pueden sacar reflexiones interesantes, no sólo sobre la opresión de las mujeres, sino sobre la opresión de aquellos casos límite, las minorías sexuales, que son excluidos porque no encajan bien en las categorías de sexo y género a las que estamos acostumbrados (en las sociedades occidentales, a principios del siglo XXI). La negrita es mía.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-742-2009-05-09.html

Judith Butler para principiantes

Judith Butler es la autora de uno de los libros más influyentes del pensamiento contemporáneo, El género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad, donde ya en los años noventa ponía en jaque la idea de que el sexo es algo natural mientras el género se construye socialmente. Sus trabajos filosóficos, complejos y muy difíciles de divulgar sin desvirtuar, han contribuido a construir lo que hoy se conoce como Teoría Queer y tuvieron un papel fundacional en el desarrollo del movimiento queer. Esta breve guía se detiene en puntos clave de su pensamiento.

Por Leticia Sabsay

1

Butler y su giro copernicano

Ese giro se produce en torno del género y marcó la evolución de las concepciones que se venían teniendo al respecto dentro del feminismo. Cuando en 1990 publica El género en disputa, las ideas se dividían a grandes rasgos entre las que entendían al género como la interpretación cultural del sexo y aquellas que insistían en la inevitabilidad de la diferencia sexual. Ambas presuponían que el “sexo”, entendido como un elemento tributario de una anatomía que no era cuestionada, era algo “natural”, que no dependía de las configuraciones sociohistóricas.

Butler plantea que el “sexo” entendido como la base material o natural del género, como un concepto sociológico o cultural, es el efecto de una concepción que se da dentro de un sistema social ya marcado por la normativa del género. En otras palabras, que la idea del “sexo” como algo natural se ha configurado dentro de la lógica del binarismo del género.

2

Judith en el principio de los movimientos queer

Este planteamiento, a partir del cual el sexo y el género son radicalmente desencializados, desestabilizó la categoría de “mujer” o “mujeres”, y obligó a la perspectiva feminista a reconcebir sus supuestos, y entender que “las mujeres”, más que un sujeto colectivo dado por hecho, era un significante político. Al mismo tiempo, esta aguda desencialización del género, la idea de que las normas de género funcionan como un dispositivo productor de subjetividad, sirvió de fundamento teórico y dio argumentos y herramientas a una serie de colectivos, catalogados como minorías sexuales, que también, junto a las mujeres, eran (y continúan siendo) excluidos, segregados, discriminados por esta normativa binaria del género. En este sentido, el giro copernicano de Butler ayudó mucho al impulso y la expansión de los movimientos queer, y también trans e intersex.

3

Y el sexo…, ¿dónde está?

La impronta de Michel Foucault, y en particular su trabajo en la Historia de la sexualidad, es evidente. Ahora bien, si en el caso de Foucault el dispositivo de la sexualidad no tiene en cuenta el género, para Butler es esencial. A partir de Butler el género ya no va a ser la expresión de un ser interior o la interpretación de un sexo que estaba ahí, antes del género. Como dice la autora, la estabilidad del género, que es la que vuelve inteligibles a los sujetos en el marco de la heteronormatividad, depende de una alineación entre sexo, género y sexualidad, una alineación ideal que en realidad es cuestionada de forma constante y falla permanentemente.

Es importante insistir en que Butler no quiere decir que el sexo no exista, sino que la idea de un “sexo natural” organizado en base a dos posiciones opuestas y complementarias es un dispositivo mediante el cual el género se ha estabilizado dentro de la matriz heterosexual que caracteriza a nuestras sociedades. Puesto en otros términos, no se trata de que el cuerpo no sea material, no se trata de negar la materia del cuerpo en pos de un constructivismo radical, simplemente se trata de insistir en que no hay acceso directo a esta materialidad del cuerpo si no es a través de un imaginario social: no se puede acceder a la “verdad” o a la “materia” del cuerpo sino a través de los discursos, las prácticas y normas.

4

El género como performance

Antes que una performance, el género sería performativo. Esta diferencia entre pensar al género como una performance y pensar en la dimensión preformativa del género no es trivial. Decir que el género es una performance no es del todo incorrecto, si por ello entendemos que el género es, en efecto, una actuación, un hacer, y no un atributo con el que contarían los sujetos aun antes de su “estar actuando”. Sin embargo, en la medida en que este performar o actuar el género no consiste en una actuación aislada, “un acto” que podamos separar y distinguir en su singular ocurrencia, la idea de performance puede resultar equívoca. Hablar de performatividad del género implica que el género es una actuación reiterada y obligatoria en función de unas normas sociales que nos exceden. La actuación que podamos encarnar con respecto al género estará signada siempre por un sistema de recompensas y castigos. La performatividad del género no es un hecho aislado de su contexto social, es una práctica social, una reiteración continuada y constante en la que la normativa de género se negocia. En la performatividad del género, el sujeto no es el dueño de su género, y no realiza simplemente la “performance” que más le satisface, sino que se ve obligado a “actuar” el género en función de una normativa genérica que promueve y legitima o sanciona y excluye. En esta tensión, la actuación del género que una deviene es el efecto de una negociación con esta normativa.

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Poderes y políticas

Hablar de género es hablar de relaciones de poder. Hay que tener muy en cuenta que en esta negociación, el no encarnar el género de forma normativa o ideal supone arriesgar la propia posibilidad de ser aceptable para el otro, y no sólo esto, sino también, incluso, supone arriesgar la posibilidad de ser legible como sujeto pleno, o la posibilidad de ser real a los ojos de los otros, y aun más, supone en muchos casos arriesgar la propia vida. En este sentido, la oportunidad política a la que abren los señalamientos de Butler se debe a que si el género no existe por fuera de esta actuación, y las normas del género tampoco son algo distinto que la propia reiteración y actuación de esas mismas normas, esto quiere decir que ellas están siempre sujetas a la resignificación y a la renegociación, abiertas a la transformación social. Estas normas que son encarnadas por los sujetos pueden reproducirse de tal modo que la normas hegemónicas del género queden intactas. Pero también estas normas viven amenazadas por el hecho de que su repetición implique un tipo de actuación que pervierta, debilite o ponga en cuestión esas mismas normas, subvirtiéndolas y transformándolas. Esta inestabilidad constitutiva de las normas es una oportunidad política.

6

La aparición de la homosexualidad

En paralelo con otras autoras que también han revisado el hecho de que las ideas que conlleva el género han sido tributarias de la matriz heterosexual –como por ejemplo Monique Wittig, Adrienne Rich o Gayle Rubin– los planteamientos de Butler apuntan a señalar que los ideales de masculinidad y feminidad han sido configurados como presuntamente heterosexuales. Si desde el esquema freudiano, por ejemplo, se parte de la idea normativa de que la identificación (con un género) se opone y excluye la orientación del deseo (se deseará el género con el cual no nos identificamos) –identificarse como mujer implicaría que el deseo debería orientarse hacia la posición masculina, y viceversa–, Butler planteará que esto no es necesariamente así. (Este es el prejuicio que permite entender el hecho de que históricamente se haya pensado en la idea de que un hombre que desea a otros hombres tenderá a ser necesariamente afeminado, y lo mismo en el caso de las mujeres, que si desean lo femenino, esto deberá asociarse con la identificación con lo masculino)

7

La ley del deseo

Desde el punto de vista de Butler, deseo e identificación no tienen por qué ser mutuamente excluyentes. Y aún más, ni siquiera, ni tampoco, éstos tendrían por qué ser necesariamente unívocos. No hay ninguna razón esencial que justifique que una debe identificarse unívoca e inequívocamente con un género completa y totalmente. Asimismo, tampoco habría ninguna necesidad en que una deba orientar su deseo hacia un género u otro. Tal es el caso por ejemplo de la bisexualidad.

En tanto ideales a los que ningún sujeto puede acceder de forma absoluta, masculinidad y feminidad pueden ser –y de hecho son– distribuidos, encarnados, combinados y resignificados de formas contradictorias y complejas en cada sujeto. Y no hay encarnaciones o actuaciones de la feminidad o de la masculinidad que sean más auténticas que otras, ni más “verdaderas” que otras. Lo que habría, en todo caso, son formas de negociación de estos ideales más sedimentados, y por ende naturalizados o legitimados que otros, lo que consecuentemente los vuelve “más respetables” de acuerdo con un imaginario social que continúa siendo primordialmente heterocéntrico.

Leticia Sabsay
Socióloga (UBA) Doctora por la Universidad de Valencia. Sus temas de investigación abordan la articulación de los conceptos de género, subjetividad y ciudadanía en la teoría feminista contemporánea. Participò con Judith Butler en el dictado del Seminario de doctorado “Performatividad, género y teoría social: la revisión de la categoría de sujeto”, que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

el 15M como plurarquía

A la acampada de Sol que se formó aquel 16 de mayo de 2011 acudimos cientos de individuos como yo, esto es, confundidos, sorprendidos y con mucha voluntad. Las primeras semanas hubo literalmente de todo.

Mucha gente proponía establecer un listado de propuestas conciso capaz de unificar a una mayoría de la población, que se tomase como programa del 15M, que se convertiría en un grupo de presión para aplicar esas reformas. Yo mismo simpaticé con esa idea. El consenso de mínimos fue lo que más cerca estuvo de lograr ese objetivo, que no llegó a alcanzarse.

Ignoro que motivos impidieron que se adoptara un programa. Supongo que aunque hay una mayoría de la población española que piensa que las cosas van mal, no hay una opinión  generalizada sobre qué está mal y cómo arreglarlo. [1] Además, creo que algunos participantes bloquearon estos consensos de mínimos por considerarlos muy reformistas.

Con el tiempo las cosas se aclararon. Por suerte, la mayor parte de las conspiranoias, misticismos y pseudociencias desaparecieron pronto de vista. El 15M salió adelante sin un programa ni unas propuestas concretas. Ha sido más importante que los fines su estructura descentralizada, basada en unos principios comunes como son la democracia directa, la deliberación, el consenso y la inclusividad.

Por cierto que el 15M no tenga propuestas ni programa no quiere decir que no tenga ideas. Desde luego que las tiene, y están claramente orientadas a la izquierda del espectro político.

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Fuente: Enrique Flores, a través de este artículo.

El funcionamiento del 15M

A día de hoy el 15M es una estructura (mas que una plataforma) descentralizada, en parte virtualizada y con una enorme capacidad de convocatoria y a mucha velocidad a través de internet. Lo que permite precindir de las instituciones jerárquicas que típicamente han sido necesarias para coordinar las movilizaciones, como partidos, sindicatos y similares. Es posible que existan diversos proyectos dedicados a aspectos más concretos, sin un centro que haga homogéneos los discursos y los objetivos, y sin que se pierda capacidad de convocatoria cuando es necesario movilizarse.

Las asambleas difícilmente pueden ser representativas de sus barrios, porque son abiertas, no acude todo el barrio y ni siquiera hay un demos bien definido. Por tanto la toma de decisiones por consenso no hace de las asambleas más representativas, más bien es un mecanismo que propicia el debate y evita que se formen oligarquías participativas, porque obliga a que se tomen en cuenta a todos los participantes. Las asambleas sirven como un punto de encuentro para que los activistas se conozcan cara a cara, colaboren y, llegado el caso, se asocien para fines comunes. Estas asociaciones avanzan fines concretos, y pueden usar las asambleas y la estructura del 15M para convocar las movilizaciones que sean necesarias.

Así surgió 15MpaRato, que en sólo un día logro recaudar por crowdfunding el dinero necesario para financiar una querella contra Rodrigo Rato. Así surgieron las Mareas Ciudadanas, para defender diversos servicios estatales, que convocan a través del 15M manifestaciones con sus reivindicaciones concretas, sin que el 15M se reduzca a las mareas. Las mareas convocaron conjuntamente la manifestación del pasado 23 de febrero. Así han surgido también algunos partidos o intentos de plataformas electorales, experimentos curiosos como el Partido X.

El 15M no es sólo una incubadora de asociaciones activistas, también ha sido un catalizador de algunas que ya existían de antes. La Plataforma de Afectados por una Hipoteca, que presumiblemente ha logrado el mayor éxito hasta la fecha del 15M, fue fundada en 2009, pero el 15M que le dio alas. El interesantísimo proyecto de la Cooperativa Integral Catalana empezó en 2009, y ahora su modelo se está expandiendo a otras regiones.

Las asociaciones que han surgido son imposibles de mencionar en su totalidad en este artículo. Podéis encontrar un precioso diagrama para haceros una idea aquí.

La estructura del 15M es semejante a una plurarquía, es decir, un sistema de decisión donde

todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores

En el sentido de que cada participante puede impulsar sus propios fines, sin necesidad de que tengan que ser aprobados por los demás participantes, ni mucho menos por algún comité. Una plurarquía puede asumir las contribuciones de todos los participantes sin perder eficacia. Creo que esta forma de hacer las cosas es lo que ha permitido salir adelante al 15M.

El 15M y el constructivismo

No quiero decir que todo lo que se está haciendo desde el 15M me parezca adecuado. Los ejemplos mencionados son bastante reformistas, si no conservadores en tanto que defienden los servicios estatales. Me resulta frustrante que sus reivindicaciones sean en realidad lloros en lugar de propuestas constructivas.

A mí me resultan mucho más interesantes los grupos que pasan por encima de este victimismo estéril. Pienso en comunidades conversacionales como las que señalaba Pablo Arriazu que se dan cuenta de que es mejor empezar ya a construir el futuro con el que sueñan, en proyectos que desarrollan una sociedad distinta, aún dentro de la presente, sin pasar por los estados.

Muchísimas asambleas locales tienen cooperativas de consumo, bancos de tiempo, huertos urbanos y mercados de trueque. A nivel regional se están creando bastantes monedas alternativas. [2] Entre las cooperativas que se están creando, la mencionada Cooperativa Integral Catalana parece la más desarrollada y con más posibilidades de futuro, y espero que su modelo tenga también éxito en otros lugares. Por supuesto también tengo que mencionar a la Filé Aesir, que al principio se impulsó desde el 15M. Sólo por su neovenecianismo es probablemente la que más se acerca a mis ideas.

Todas estas cosillas surgen ahora que a mucha gente el mercado no puede proporcionarle empleo, y el estado demuestra que sus intereses difieren de y se contradicen con los de la mayoría de la población. Ése es el verdadero rostro de los estados, nada que no cupiera esperar. Estamos en un momento propicio en que asociarnos para apoyarnos mutuamente, y mostrar que es posible vivir y tener seguridad económica eliminando a los estados de la ecuación. Ahora es el momento, y el 15M puede ser una matriz adecuada para encontrar los apoyos para sacar esto adelante.

***

[1] Este consenso sí que existiría según David de Ugarte en otras revueltas como las recientes en Turquía o Brasil.

[2] El Madrid existe el Boniato, utilizado por la REAS.