una idea sencilla (calentando motores)

In English here.

He aquí como funciona.

Para poder realizar cualquier tipo de empresa social – económica o de otro tipo – , todo el mundo necesita trabajo y capital, a los que podríamos añadir tierra si no se la considera un tipo de capital. Ahora, el trabajo es abundante, ya que todo ser humano puede hacer algún tipo de trabajo, así que en general es barato, pero el capital es escaso en relación al trabajo, así que en general es caro.

No todo el mundo tiene acceso al capital. Algunas personas tienen el derecho legalmente reconocido a acceder a un capital, y por tanto pueden cobrar una renta por permitir a otros usarlo. Éstos son los capitalistas. La mayoría de los seres humanos tienen que pagar una renta a algún capitalista para ganarse la vida o para llevar a cabo cualquier empresa social.

Si el acceso al capital se hace más fácil para todo el mundo, apartando los obstáculos que se interponen a la obtención de capital por parte de cualquiera, nadie tendrá que depender de los capitalistas para ganarse la vida. Todas las regulaciones e impuestos que imponen los estados, los mismos que impiden a los capitalistas abusar de su poder, también impiden a los no capitalistas empezar un proyecto propio que suponga una competencia para otros capitalistas. Si cualquiera puede imprimir su propio dinero y dar crédito, nadie pagará a los banqueros para obtener financiación. Si cualquiera puede abrir un negocio en el sector que más le convenga y sin pagar intereses a los banqueros, nadie dependerá de los capitalistas para trabajar salvo que las condiciones estén de su lado.

Incluso en sectores donde hacen falta grandes cantidades de capital, el poder de los capitalistas se ve limitado. Las mismas fuerzas de mercado que benefician a un capitalista también benefician a cualquier otro capitalista que quiera competir, si realmente no hay barreras de entrada. Por esto, su poder está en todo momento amenazado por la competencia potencial de otros capitalistas, por los trabajadores que prefieren no ser sus empleados y por los consumidores que prefieren no comprar sus productos.

Es a partir de este punto de no injerencia que cada ser humano puede asociarse con sus pares para proveerse de lo más necesario – por lo menos, de un colchón social – al margen de cualquier dependencia económica. Para eso no es necesaria la asistencia de ningún estado.

La liberación de los mercados hará más fácil a la mayoría de los seres humanos acceder al capital, y más difícil a los capitalistas competir en mercados en los que cualquiera puede entrar sin óbice. Por tanto, hará más fácil a la mayoría de los seres humanos ganarnos la vida de forma autónoma e independiente. Las leyes pueden perjudicar o beneficiar a algunos trabajadores o empresas, pero a largo plazo sólo benefician a las instituciones de los estados – que ganan poder – y perjudican al grueso de la población. Necesitamos más mercados, no menos. Necesitamos menos leyes, no más.

Ésta es la sencilla idea de la que todo lo demás se sigue.