una idea sencilla

por Alberto Jaura

Categoría: mini-entradas

de fines ideológicos y fines personales (tejiendo ideas)

El Colectivo de Ex-Trabajadores (¿o Ex-Colectivo de Trabajadores?) CrimethInc reflexiona sobre la ideología y propone una función alternativa para la teoría en relación con la acción:

Perhaps resisting ideology means attempting to do without binary distinctions and assessments. Rather than taking positions for or against broad categories—“student organizing,” “reformism,” “violence,” even “ideology”—we could see each of these as composed of conflicting currents and tendencies. In this view, the role of theory is not to endorse or condemn, but to study this nuanced interplay of forces in order to inform strategic action.

En castellano (traducción propia):

Quizá resistirse a la ideología signifique tratar de prescindir de distinciones y valoraciones binarias. En lugar de tomar una postura a favor o en contra de categorías amplias—”movimiento estudiantil”, “reformismo”, “violencia”, incluso “ideología”—podríamos ver las mismas como compuestas de corrientes y tendencias en conflicto. Desde este punto de vista, el papel de la teoría no es el de aprobar o condenar, sino el de estudiar este sutil juego de fuerzas para guiar la acción estratégica.

CrimethInc, a través de Joaquín L.P.

Estas frases no dejan de recordarme las vueltas que daban los situacionistas en torno a la relación entre la teoría y la praxis, sobre las que escribía hace tiempo [el link al artículo está roto]:

[Guy Debord, un referente situacionista] pretende conciliar la aparente contradicción entre la teoría y la praxis marxista. Contrastando las ideas de Bakunin y de Marx, llega a la conclusión de que la teoría revolucionaria – la teoría que explica por qué la revolución es posible y necesaria – y la praxis revolucionaria son inseparables, y se verifican mutuamente.

No es ninguna sorpresa encontrar influencias situacionistas en CrimethInc, que la Wikipedia describe como anarquista de post-izquierda, y por tanto influenciada por el situacionismo.

Muchos años después de Debord, David de Ugarte hablaría de la relación entre la estrategia y la capacidad de imaginar un futuro, para llegar a unas conclusiones sorprendentes sobre la praxis. Así lo explica Alan Furth (la negrita es mía):

El mensaje central del libro [“Los Futuros que Vienen”, de David de Ugarte] es que esa capacidad para imaginar un futuro liberador para la humanidad entera que tanto añora Graeber y que fue tan progresivo en los albores de la era industrial, no tiene cabida como fuerza movilizadora en un mundo que se organiza crecientemente bajo la lógica de las redes distribuídas. Y es que esa noción de futuro es parte de un ideario universalista producto del nacimiento del estado nación, que le sirve de sustento ideológico tanto como la burocracia, que tan acertadamente critica Graeber, le sirve de base organizacional.

(…)

La única noción de futuro compatible con los que han dejado de creer en los fantasmas del universalismo es comunitaria: un futuro particular, para las pocas y verdaderamente importantes personas con nombre y apellido con las que construimos nuestra cotidianidad. Una noción de futuro basada en comunidades reales.

(…)

Paradójicamente, el enfocar nuestras energías en crear un futuro alentador para nuestras comunidades reales en el contexto de mercados cada vez más interconectados y liberados, nos da una base mucho más racional para creer que ese modelo comunitario se esparza eventualmente por el mundo como un virus de la abundancia; una especie de “efecto mano invisible” en el que el interés propio deja de ser tan estrecho como el del tradicional homo oeconomicus, pero se ensancha solo en la medida que sensatamente cabe esperar dados los límites de nuestra naturaleza emocional y cognitiva para crear lazos de genuina fraternindad (…)

Alan Furth, Sobre El Tiempo, el Cambio Tecnológico, Píldoras Rojas y Leyendas Urbanas

Para Ugarte, en el mundo de las redes distribuidas no existe una distinción relevante entre los fines ideológicos y los fines personales. Construir un mundo mejor empieza por construirlo para nosotros mismos y para nuestro entorno particular, es decir, la comunidad real de gente a la que queremos y con la que interactuamos regularmente.

Esto me lleva al agorismo, esa corriente del anarcocapitalismo que pretende destruir los estados ignorando sus leyes. El agorismo es en parte una repetición de un construccionismo que se remonta al socialismo premarxista, incluyendo el mutualismo, que pretende crear una sociedad nueva construyendo instituciones que paulatinamente sustituyan a las actualmente existentes.

Aquí recaemos en el mismo tema, cuando me esfuerzo en construir un futuro para mí mismo y mi entorno, también me esfuerzo por cambiar el mundo. No hay diferencia entre mis objetivos políticos y mi crecimiento personal.

Charles Johnson explica magistralmente en este vídeo en qué consiste el agorismo, y lo conecta con esta idea:

A partir del minuto 8:14, Charles nos dice:

One of the important apects of countereconomics (…) is that it’s a way of providing people outlets for political actions where your self interest is directly tied up with the means that you use to accomplish your politiccal goals (…)

En castellano (traducción propia):

Un aspecto importante de la contraeconomía (…) es que es una manera de proporcionar a la gente de formas de acción política en las que tu propio interés está directamente ligado a los medios que utilizas para realizar tus objetivos políticos (…)

gora España

Esta estampa nos dejaban el domingo los demócratas de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en la manifestación contra la anulación de la Doctrina Parot.

Así son estos ejemplares ciudadanos, defensores de la democracia (salvo para los vascos), del estado de derecho (salvo para los etarras), del imperio de la ley (salvo para las sentencias del tribunal de Estrasburgo), de la libertad de expresión (salvo para los que no piensan como ellos), y sobre todo contrarios a la violencia (salvo que la ejerza el Estado). ¡Gora España!

sprint final (Anarquismo Individualista)

Sólo faltan unos días para que termine la campaña de crowdfunding para financiar el primer número de la revista Anarquismo Individualista (la revista para la gente rara).

Es la última oportunidad para hacer una aportación económica, o para proponer artículos, traducciones, ilustraciones u otros contenidos para el primer número.

El anarquismo individualista ha sido históricamente una corriente, aunque minoritaria, con cierta presencia en el mundo de habla castellana, tanto en España como en Hispanoamérica. La revista, además de promover el anarquismo individualista, pretende sacar del olvido esta aportación histórica. Animaos a colaborar, ¡el proyecto lo merece!

el 15M como mercado libre

Robert Nozick observaba en una frase de su libro “Anarquía, Estado y Utopía”, de 1974, lo extraño que es que la contracultura de aquel entonces, que hacía concesiones estéticas a la espontaneidad y el descentralismo, no mostrase ningún interés por el mercado libre, más bien se opusiera políticamente, cuando un mercado libre es uno de los ejemplos más obvios de un sistema que se organiza espontáneamente. Más desconcertante es que esa contracultura se aproximara ideológicamente a regímenes socialistas como el cubano o el chino que, al margen de cualquier ordenamiento espontáneo, se organizan según las decisiones violentamente impuestas por una autoridad central.

Actualmente la situación es similar. Nos encontramos por ejemplo con jóvenes de izquierdas en principio partidarios de un descentralismo asambleario, que a la vez tienen un inexplicable fetiche por la organización jerárquica y burocratizada. [1] El otro día, pensando sobre el 15M, se me ocurrió que el fenómeno también se da en el sentido inverso.

núcleo dinámico

Fuente: Madrilonia

Resulta que la peculiar organización del 15M, de Occupy y de todos sus derivados, es parecida a la de un mercado libre. Cualquiera puede entrar cuando quiera, participar según sus propios recursos e intenciones, y salir cuando quiera. Cualquiera puede empezar un nuevo proyecto y colaborar en los proyectos existentes según sus propios recursos e intenciones. Las ideas y los símbolos son libremente reproducidos.

En un contexto donde a través de Internet la información circula muy rápidamente y a un coste próximo a cero, el resultado es un sistema muy eficiente, en el que se crean constantemente nuevas ideas, y las mejores son copiadas y aplicadas masivamente mientras las malas son ignoradas.

Todo esto se puede decir igual de Occupy y de un mercado libre, si suponemos la ausencia de derechos de propiedad intelectual. [2]

Esto es una analogía, no una identidad. Pero ni siquiera como parecido superficial la mencionan quienes ponen énfasis en los aspectos autoorganizativos del 15M. [3] Y en el sentido inverso, quienes tienen mas simpatía por los mercados, entre ellos liberales, libertarianos o anarquistas de mercado, tampoco la mencionan mucho que yo sepa.

La única excepción que me viene a la mente es el Center for a Stateless Society, donde Kevin Carson hace guiños en esa línea al movimiento Occupy, al que también compara con el efímero modelo de desarrollo de Linux y otros proyectos de Software Libre.

De esta (probablemente deliberada) ignorancia mutua creo que nadie obtiene ningún beneficio.

***

[1] Me acuerdo de lo que decía Víctor:

La defensa de una educación estatalizada y dirigida por funcionarios privilegiados es, francamente, un ideal reaccionario, indigno de gente joven.

[2] Por supuesto esto es una redundancia, un mercado en el que hay derechos de propiedad intelectual no es ni puede ser libre.

[3] Por ejemplo, http://madrilonia.org/2013/06/unidad-sin-convergencia-modelos-de-auto-organizacion-politica-de-multitudes-hiperconectadas/, vía P2P Foundation.